sábado, 1 de diciembre de 2012

Tardes de verano

En sueños contigo (La primera vez que nos vimos) X

Aeropuerto.
(Esperando...)
Llega  y le ve... Para nada una decepción, si no, una alegría un brillo en el fondo del corazón. Se ven, no dicen nada. Le ayuda con las maletas y lo guía hasta el coche, en él, sus padres, para él, sus 'suegros' Ni un -hola- solo asentir con la cabeza.
En el coche, con los corazones que se oyen en el ambiente del palpito tan fuerte que sufren en ese instante... Al cabo de media hora de camino la madre mientras observa el paisaje ya visto varias veces pregunta; - ¿Y tienes habitación de hotel, oh...? Alza la vista de la alfombrilla y sin tan siquiera pensar y haber oído lo que le preguntaban... Responde; - Sí, tengo pero primero vayamos a comer... Y vuelve la vista a la alfombrilla gris, en realidad no está pensando en nada, ni si ella tiene dudas, o si en realidad no le gusta... Tan solo esa sensación extraña de euforia, desconcierto, mareos por el viaje, las ganas de mear por las prisas, el temblor de las piernas por los nervios... En la vista a la alfombrilla ve junto a su pie izquierdo los tacones marrones que ella lleva con sus uñas pintadas de rojo carmín, con la forma que dibuja el pie por la altura y el tatuaje que se ve en el tobillo. Al ver su pie, el pie de ella; no puede evitar subir por la pierna, ver la rodilla, ver los finos muslos de la diva con la que soñaba... Ver cómo esconde sus manos entre sus piernas mirando por la ventanilla, ni le mira.
Al final se rinde, y toca sin tocar el muslo, tira del vestido y le coge la mano. La envuelve en la suya y la deja sellada bajo su custodia, a todo esto ella mira la mano, aún sigue sin mirarle a la cara... Al cogerse los dos de la mano, un color rojizo tiñen ambas mejillas de los dos y como críos sonríen como si hicieran algo malo... Travieso... Él acerca su cara a la de ella, mira sus ojos... Sus labios, ella gira su cara un segundo y le mira a los ojos y en seguida se vuelve a girar. Acerca sus labios a las rosadas mejillas que brillan por la luz que entra por la ventana del coche... Y la besa, un beso pequeño, dulce y tierno.
No hace falta más para saber todos los sentimientos y mensajes que ese pequeño beso llevaba guardado en el sello de los labios de su amado.
Ella en sincronía con él al sentir la proximidad había cerrado sus ojos y todo aquello que el beso llevaba lo vio en su cabeza y lo supo, supo todo lo que decía con él, con el beso, con su beso.
Alza la otra mano y acaricia la que no puede besar le mira a los ojos y con una sonrisa en la cara le dice en un susurro; - Preciosa... Ella sonríe y coge la mano de él, la que sella sus manos en esa unión y la acaricia, le mira y le vuelve a sonreír.

No hace falta más, sabe que a sido lo mismo para él.

Ya que aun que no se han dicho nada, en ese justo instante ambos han visto que aun que no se vea por fuera y los demás crean que a sido un ''error'' ellos en su interior, con esa única mirada han visto como el otro en el fondo de su corazón están ambos llorando de alegría y satisfacción por poder por fin tocar la piel y besar los labios para demostrarse en gestos físicos su mutuo amor y deseo de tenerse cerca, hasta la muerte.

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