jueves, 22 de noviembre de 2012

Tardes de verano

Introducción al IV

-No para... Por favor para... Ella no quería más mimos, no está acostumbrada a que alguien exprese tanto o sienta tanto por ella, no quiere encapricharse porque no quiere ilusionarse para después no llorar.
-¿A dónde vas?
-Tengo que coger el bus hasta mi casa si no cómo pretendes que vuelva...
-Bueno, podrías quedarte yo no quiero que te vayas.
-No.

Mientras iban de viaje en el bus hasta la casa de ella, todo el rato en silencio, ni una sola palabra y él no dejaba de mirarla y desearla, ¿Cómo podría ser que todo fuera tanto?

-Bueno, tu madre ya ha llegado, hasta mañana.
-¿Cómo? ¿Te me va a despedir así?
-¿Y qué quieres? Mientras sale su risa nerviosa, porque lleva todo el días desquiciada de los nervios por él.

Ella, se aleja para ir hacía su casa y el va corriendo detrás la agarra de la cabeza y sin que a ella le de tiempo apartarse, le da un beso. Ella le mira y se lo devuelve.

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